Como hab´réis podido ver, esto de explicarme por partes me gusta. Investigo, analizo un poco y «me doy» respuestas que me ayudan a comprender mejor qué pasa lo que pasa y por qué pasa (a ver, lo justito para entenderlo, pero mejor que lo que encuentro en los periódicos.
Esta vez toca las inundaciones. Dejamos atrás los incendios. A ver, haver, ahber, hahbver…. Empecemos!
Primero….datos!
Según la Associació Valenciana de Meteorologia (AVAMET) y medios locales, el lunes 19 de octubre de 2026 se produjo un temporal de gran intensidad que generó:
Anteriormente, en el norte de Europa e Italia, el 2 de octubre de 2020, la tormenta Alex descargó hasta 500 mm en las montañas detrás de Niza: 57 municipios de los Alpes Marítimos recibieron lluvias de más de cien años de periodo de retorno, y las crecidas de la Vésubie y la Roya arrasaron puentes, carreteras y casas (con 10 muertos y 8 desaparecidos). En mayo de 2023, tres borrascas seguidas en tres semanas hicieron desbordar 23 ríos en Emilia-Romaña y provocaron más de 400 deslizamientos. Murieron entre 15 y 17 personas, y los daños se estiman entre 7.000 y 10.000 millones de euros.
Tres países, un mismo mar. Veamos por qué pasa, qué parte tiene que ver con el clima y qué dejan detrás estas lluvias (que no todo es daño). ¿Esto ha pasado siempre?
Por qué aquí, y por qué en otoño
La receta mediterránea es conocida: un mar muy caliente al final del verano (y este año 2026 en especial), una bolsa de aire frío en altura que llega (lo que llamamos DANA o, en Francia, goutte froide) y montañas muy cerca de la costa que obligan al aire húmedo a subir de golpe. En Cataluña, un estudio del Servei Meteorològic de Catalunya y la Universitat de Barcelona (López-Bustins, Martín-Vide y Prohom) contó una media de 5,9 días al año con más de 100 mm en 24 horas entre 1950 y 2013, con el máximo a mediados de octubre.
A esto se suma una ley física sencilla: por cada grado más de temperatura, el aire puede contener alrededor de un 7% más de vapor de agua. Un Mediterráneo más caliente es, por lo tanto, más combustible para las tormentas. Chin-pun, no hay más.
¡Es el cambio climático!
pues…. en parte sí, y cada vez se puede medir mejor.
España. El grupo World Weather Attribution calculó, pocos días después de la DANA, que la lluvia fue un 12% más intensa y el doble de probable que en un clima sin calentamiento. Un estudio publicado en Nature Communications en 2026 afinó más: un 21% más de intensidad y un 56% más de superficie con más de 180 mm.
Francia. Aurélien Ribes y su equipo (Météo-France y CNRS) estimaron que las lluvias extremas del sur del país se han intensificado en torno a un 22% entre 1961 y 2015 (con un margen amplio, del 7 al 39%). Según Météo-France, hoy los episodios mediterráneos son aproximadamente el doble de frecuentes que en los años sesenta.
Italia. Aquí viene el matiz. El mismo grupo World Weather Attribution no encontró un aumento medible de las lluvias intensas de primavera en Emilia-Romaña. Aquel episodio fue extraordinario (uno de cada doscientos años), pero no se pudo atribuir al clima.
Y hay otro matiz que nos parece igual de importante. Ana Camarasa (Universitat de València) estudió las ramblas valencianas entre 1989 y 2018 y vio que su torrencialidad ha aumentado aunque llueve menos. ¿Por qué? Porque hemos sellado el suelo, canalizado los cauces y ocupado las llanuras de inundación, y el agua ya no se infiltra: corre. En la misma línea, el análisis del temporal Glòria (2020) de López-Bustins y Martín-Vide concluía que sus impactos tenían más que ver con cómo hemos gestionado el territorio (sobre todo el litoral) que con un aumento de la frecuencia de estos temporales.
Es decir, el clima carga el arma, y nuestra forma de ocupar el territorio, por desgracia, decide dónde y cuánto daño hace.
resultado: daños personales y materiales.
Personas y viviendas. En las cuencas intercomunitarias españolas, unos 2,7 millones de personas viven en las zonas inundables de mayor riesgo, según el MITECO. En Italia, el 94% de los municipios está expuesto a inundaciones, deslizamientos o erosión costera, y 6,8 millones de personas viven en zonas con riesgo de inundación (ISPRA). El seguro tampoco llega a todo: en Emilia-Romaña, solo el 6% de los edificios dañados tenía cobertura, según Swiss Re. España tiene la ventaja del Consorcio de Compensación de Seguros, un modelo que pocos países tienen.
Suelo. Cada episodio arrastra la capa más fértil del suelo, sobre todo donde está desnudo: campos labrados, obras, laderas quemadas. Lo vimos en la serie sobre incendios: un monte quemado seguido de una tormenta de otoño es una de las peores combinaciones posibles.
Agua. En septiembre de 2019, una DANA arrastró al Mar Menor agua dulce cargada de sedimentos y de nutrientes de origen agrario. La laguna se estratificó, el fondo se quedó sin oxígeno y en octubre aparecieron miles de peces muertos en las orillas. El agua de una tormenta lleva todo lo que encuentra a su paso (fertilizantes, hidrocarburos, plásticos, residuos, etc).
Especies invasoras. Tras la DANA de 2024, los agricultores valencianos alertaron de que las riadas habían arrastrado cañaverales de caña común (Arundo donax, una de las cien peores especies invasoras del mundo) hasta los campos, donde los restos rebrotaron en masa durante el invierno.
¿Y en todo esto hay beneficios?
Lo sé, lo sé! cuesta hablar de beneficios después de una catástrofe. Pero desde el punto de vista ecológico, la avenida forma parte del funcionamiento de los ríos mediterráneos y de las betas de recarga de los acuíferos.
Ríos que se renuevan. Un estudio de la Universitat de Barcelona en la Tordera y el Ter (con participación de Pau Fortuño, del CREAF) observó que estos ríos se recuperan rápido después de una crecida: las comunidades de algas, en dos a ocho semanas. La avenida limpia el lecho, mueve gravas, abre nuevos hábitats y renueva el bosque de ribera. Eso sí, el mismo estudio advierte que, cuando la llanura de inundación está ocupada por cultivos o industrias, esa capacidad de recuperación se reduce.
Embalses y acuíferos. Una sola tormenta puede llenar embalses que llevaban años bajo mínimos. Con los acuíferos, la cosa es más complicada: cuanto más intensa es la lluvia, menos agua tiene tiempo de infiltrarse. Parte de la recarga se pierde precisamente porque llueve demasiado de golpe.
Sedimentos. Las avenidas son las que alimentan de arena y limo las playas, los deltas y las marismas. Buena parte del retroceso de nuestros deltas y playas se debe a que embalses y canalizaciones retienen esos sedimentos.
Por lo tanto, la avenida en sí no es el problema. El problema es que le hemos quitado el espacio que necesitaba.
En la próxima entrada intentaremos averiguar hacia hacia dónde vamos según los modelos climáticos, qué cambios sociales y culturales puede traer este clima tan agresivo y, sobre todo, qué soluciones basadas en la naturaleza podemos aplicar (si las hay) y qué grado de efectividad tienen con el tipo de urbanismo que tenemos implementado hoy.
Referencias
- AEMET (2024). Informe preliminar sobre la DANA del 29 de octubre de 2024 (récords de Turís), recogido en El Debate. Enlace
- Valencia Plaza (2025). Las cifras para no olvidar de la Dana de Valencia (víctimas, municipios y estimación de daños del Ivie). Enlace
- La Moncloa (2025). El Consorcio de Compensación de Seguros supera los 4.000 millones en pagos por la DANA. Enlace
- Météo-France (2020). Bulletin climatologique mensuel, octubre de 2020 (tormenta Alex). Enlace
- Assemblée nationale (2021). Synthèse de la mission flash sur la tempête Alex. Enlace
- World Weather Attribution (2023). Limited net role for climate change in heavy spring rainfall in Emilia-Romagna. Enlace
- Carbon Brief (2023). Climate had no significant impact on northern Italy floods in May 2023 (incluye la estimación de Swiss Re). Enlace
- López-Bustins, J.A., Martín-Vide, J. y Prohom, M. (2016). Episodios de precipitación torrencial en Cataluña (1950-2013). Enlace
- Science Media Centre España (2024). Las lluvias de la DANA de Valencia, intensificadas por el cambio climático (análisis de World Weather Attribution). Enlace
- Science Media Centre España (2026). Un nuevo estudio concluye que el cambio climático intensificó las inundaciones de la DANA de Valencia (Nature Communications). Enlace
- Ribes, A. et al. (2019). Observed increase in extreme daily rainfall in the French Mediterranean. Climate Dynamics. Resumen en La Houille Blanche. Enlace
- Alicante Plaza. La torrencialidad de las ramblas mediterráneas aumenta aunque llueva menos (estudio de Ana Camarasa, Universitat de València). Enlace
- MITECO (2021). Mejoras en la estimación del riesgo de inundación, segundo ciclo. Enlace
- ISPRA (2022). Dissesto idrogeologico in Italia: pericolosità e indicatori di rischio, edición 2021 (datos recogidos por el INU). Enlace
- iAgua. Mar Menor: historia de un colapso ambiental que pudo haberse evitado. Enlace
- Portal Frutícola (2025). AVA-ASAJA alerta de la expansión de cañas invasoras arrastradas por la DANA. Enlace
- Universitat de Barcelona. Estudio sobre la recuperación de los ríos Tordera y Ter tras las crecidas. Enlace