Maldito fuego. Parte IV. Qué, como, cuando…

En el post anterior vimos que, después de un incendio, hay tres caminos: no actuar, intervenir a fondo o actuar a medias. Una vez elegido, quedan las preguntas prácticas. Si hay que plantar, ¿con qué especies? ¿Cuánto hay que esperar? ¿Qué hacemos con la madera quemada? ¿Hay que tocar el terreno? ¿lo dejamos a su aire? ¿proponemos especies nuevas?

Antes, un apunte legal que casi nadie conoce: la Ley de Montes (art. 50) prohíbe, salvo excepciones muy tasadas, cambiar el uso forestal de un terreno quemado durante al menos 30 años. Es decir, quemar un monte no sirve para urbanizarlo. El terreno quemado sigue siendo monte, y hay que decidir qué monte queremos que sea. Y ya lo sé.. siempre saldrá el listillo (o llistilla) que diga «pues en mi pueblo cambiaron el uso y dejaron poner placas fotovoltaicas»… ME juego lo que quieras a que ese «monte» no tenia la clasificación de monte o bosque antes….quizá era un terreno agrícola abandonado (renaturalizado). Pero bueno, puede ser….

La gran pregunta: ¿Especies endémicas o nuevas especies adaptadas ?

La respuesta corta: especies endémicas o como mucho autóctonas ( siempre que se pueda y con matices).

El Parque Nacional de las Calanques (Marsella) dejó de replantar después de comprobar que los árboles plantados tenían una mortalidad muy alta, que las especies elegidas no siempre eran las adecuadas y que la planta de vivero traída de lejos podía «contaminar» genéticamente las poblaciones locales. La semilla que germina sola ya está adaptada a ese suelo y a ese clima.

El caso contrario es el del eucalipto en Portugal. Un estudio del CEABN (Águas y colegas, 2014) encontró plántulas de eucalipto nacidas espontáneamente después del fuego en el 93% de las parcelas de eucaliptar quemado y en casi el 99% de las mixtas. Una especie de fuera, plantada por su rentabilidad, que el fuego ayuda a expandirse. Es decir, lo que plantamos hoy condiciona cómo arderá el bosque mañana.

Dicho esto, el cambio climático complica la regla de «solo lo local». Algunas especies autóctonas ya no encuentran su clima donde siempre han vivido. Por eso es «cambio». Todo se mueve… Por eso en Centroeuropa se están probando especies «de futuro». Vamos a ver algunos casos:

Suiza. El instituto WSL tiene en marcha 59 parcelas de ensayo con 18 especies, de distintas procedencias, que se seguirán entre 30 y 50 años.

Baden-Württemberg. El centro de investigación forestal FVA ha evaluado 31 especies alternativas. Salen ganando, entre otras, el serbal silvestre (Sorbus torminalis), el castaño y el roble pubescente. Pierden, sorprendentemente, el abeto Douglas (la conífera norteamericana más plantada en Alemania), el haya y el abeto rojo.

Alemania. La Agencia Federal de Conservación de la Naturaleza (BfN) incluyó el abeto Douglas en su lista de especies invasoras, y los institutos forestales no estaban de acuerdo. En 2016 firmaron un documento conjunto: a escala nacional no supone una amenaza considerable para la biodiversidad, pero hay que evitarlo en hábitats especiales (roquedos, pedreras, etc).

Incluso en Leuk, tras el incendio de 2003, se plantaron dos especies que no son propias del Alto Valais, el serbal silvestre y el serbal común, junto a roble pubescente y cerezo silvestre.

Por lo tanto, un criterio que me parece acertado seria este:

  1. Primero, la regeneración natural.
  2. Si hay que plantar, especies y procedencias locales.
  3. Si el clima ya no acompaña, especies de zonas más secas de la misma región biogeográfica, ensayadas y nunca invasoras (declaradas o con vises de ser invasoras).

Y nunca plantar a gran escala lo que el fuego pueda convertir en un problema.

El factor tiempo: cuatro relojes

Las primeras semanas. Es el momento de la emergencia: estabilizar laderas, proteger cauces y retirar árboles peligrosos. El acolchado contra la erosión funciona mejor cuanto antes se aplica, como vimos en el post anterior.

Los dos primeros años. Es la ventana de la regeneración. En Leuk, el WSL comprobó que a partir del tercer verano, con la hierba ya cerrada, casi no se instalaban plántulas nuevas. Por eso conviene esperar y observar antes de plantar (la ONF lo resume en «evitar replantar rápido sobre suelo quemado»), pero sin dejar pasar demasiado tiempo si la regeneración no llega.

La madera. Aquí los tiempos dependen del objetivo. Una ficha técnica francesa del INRAE y el CRPF recomienda que, si se tritura, se haga antes del verano siguiente al incendio, porque después se dañan las plántulas que ya han nacido. En cambio, el metaanálisis de Leverkus (2020) vio que retrasar la saca reduce sus efectos negativos sobre el suelo y el agua. Las dos cosas son compatibles si se hace solo donde hace falta y con poca maquinaria.

El tiempo entre incendios. Este es el reloj que más nos preocupa. Un pino carrasco empieza a producir piñas entre los 6 y los 12 años. Si vuelve a arder antes, no hay semilla. El CREAF comparó zonas quemadas una vez con zonas quemadas dos veces en 16 años: en estas últimas, el banco de semillas en las copas era un 80% menor. Un tercer incendio pondría en serio riesgo la regeneración.

¿Hay que modificar el terreno? La gran pregunta, sobre todo por los costes que implica.

Lo justo. Las medidas que funcionan son pequeñas y de bajo impacto: fajinas, troncos quemados tumbados en curva de nivel y acolchado de paja o astilla en las zonas de más riesgo. Los grandes movimientos de tierra (aterrazamientos, pistas nuevas, preparación mecanizada del suelo) suelen hacer más daño que bien. Compactan el suelo, destruyen las plántulas y abren vías al agua. WWF lo concreta para los incendios de 2025: evitar el arrastre de madera quemada, que las vías de saca sean temporales y dejar franjas de protección junto a los cauces. Las obras de más entidad, como los diques de Leuk, se justifican cuando hay que proteger pueblos o carreteras.

Lo que queda también es material. Son nutrientes!

Aquí la economía circular encaja sin forzarla, porque buena parte de las buenas prácticas consisten en no tratar lo que queda como un residuo:

Madera quemada como material de obra. Los troncos sirven como barreras contra la erosión en el mismo lugar (como en Leuk), y la astilla, como acolchado.

Ramas como «nodrizas». Dejarlas en el suelo mejora la supervivencia de las plántulas (en Lanjarón, del 17 al 47%).

Restos de aclareo. Triturados in situ, se descomponen en un 50% en dos años, devuelven la materia orgánica al suelo, dan refugio a la fauna y abaratan la actuación.

Madera muerta en pie. Es hábitat para insectos, hongos y aves (los grupos que más pierde la saca total).

Madera que conserva valor. Puede ir a construcción o, como mínimo, a biomasa. Si va a construcción, el carbono que contiene queda guardado durante décadas en lugar de volver a la atmósfera.

Y a escala de paisaje, el CREAF propone recuperar unas 17.000 ha de cultivos en el área metropolitana de Barcelona como espacios abiertos que frenen el fuego. Es la misma idea del primer post: devolver valor y uso a lo que hoy es combustible.

¿Y España, qué se plantea? ¿Lo estamos haciendo bien?

Sobre el papel, el rumbo está trazado. Las «Orientaciones estratégicas para la gestión de incendios forestales» (2022) y el Plan Forestal Español 2022-2032 apuestan por la gestión del paisaje, la prevención y la restauración. La Ley de Montes permite al Estado financiar la restauración de grandes incendios a petición de las comunidades autónomas (así se movilizaron los 34,5 millones de 2025). Y el Gobierno impulsa desde 2025 un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática con medidas de prevención de incendios y de apoyo al medio rural, que a principios de octubre de 2026 seguía en negociación con los grupos parlamentarios, sin acuerdo.

El reto es pasar del papel a la escala. La ONU propone dedicar dos tercios del gasto a planificar, prevenir y recuperar, y un tercio a apagar. En España seguimos lejos.

Para cerrar la serie… que ya toca…

Los incendios van a ser más frecuentes, más rápidos y más intensos. Lo que todavía podemos decidir es qué encontrará el fuego cuando llegue y qué haremos cuando se haya ido. Y en las dos cosas la respuesta se parece bastante: más mosaico, más uso del monte, más paciencia con la naturaleza y menos maquinaria con prisas.

Referencias

  • Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes (art. 50 y 50 bis). Enlace
  • Parc national des Calanques. Faut-il couper les arbres brûlés et planter après l’incendie ? Enlace
  • Águas, A. et al. (2014). Natural establishment of Eucalyptus globulus Labill. in burnt stands in Portugal. Forest Ecology and Management. Enlace
  • WSL. Testpflanzungen zukunftsfähiger Baumarten. Enlace
  • FVA Baden-Württemberg. Notfallplan: potenzielle Alternativbaumarten. Enlace
  • DVFFA y BfN (2016). Documento conjunto sobre el abeto Douglas. Enlace
  • Wohlgemuth, T. et al. (2010). Leben mit Waldbrand. Merkblatt für die Praxis 46. WSL, Birmensdorf. Enlace
  • Assemblée nationale (Francia). Documento parlamentario con la posición de la ONF sobre la reforestación tras los incendios de 2022. Enlace/pdf)
  • INRAE / CRPF. Fiche DFCI sobre la regeneración del pino carrasco tras incendio. Enlace
  • Leverkus, A.B. et al. (2020). Salvage logging effects on regulating ecosystem services and fuel loads. Frontiers in Ecology and the Environment. Enlace
  • Espelta, J.M., Verkaik, I. y Navascués, P. (2013). La gestió post-incendi en boscos de pi blanc. CREAF y Diputació de Barcelona. Enlace
  • Espelta, J.M. et al. (2008). Recurrent wildfires constrain long-term reproduction ability in Pinus halepensis Mill. International Journal of Wildland Fire, 17(5): 579. Enlace
  • Girona-García, A. et al. (2021). Effectiveness of post-fire soil erosion mitigation treatments: a systematic review and meta-analysis. Earth-Science Reviews, 217: 103611. DOI
  • Ecoticias (2025). Incendios forestales en España 2025: WWF reclama una restauración ecológica urgente. Enlace
  • Castro, J. et al. (2011). Salvage logging versus the use of burnt wood as a nurse object to promote post-fire tree seedling establishment. Restoration Ecology, 19: 537-544. DOI
  • Thorn, S. et al. (2018). Impacts of salvage logging on biodiversity: a meta-analysis. Journal of Applied Ecology, 55: 279-289. Enlace
  • 3Cat (2025). Proposen recuperar 17.000 hectàrees de conreu a l’àrea metropolitana per frenar els incendis (proyecto WildE, CREAF). Enlace
  • MITECO (2022). Orientaciones estratégicas para la gestión de incendios forestales en España. Enlace
  • MITECO. Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática: hoja de ruta. Enlace
  • Energías Renovables (2026). El Gobierno se reúne con los grupos para avanzar en el Pacto de Estado. Enlace
  • UNEP (2022). Spreading like Wildfire. Resumen del Met Office. Enlace