Maldito fuego. Parte II. ¿Y cómo es él?

El 9 de julio de 2026 (3 días después del incendio que ardió cerca de mi casa) empezó

un incendio en Los Gallardos (Almería). En pocas horas, empujado por el viento, llegó a Bédar, Antas, Lubrín y Sorbas, alcanzó calles y viviendas aisladas y se cobró la vida de 14 personas. Cuando el Plan Infoca lo dio por extinguido había quemado unas 5.200 ha. Ahora pongamos en prespectiva esta superficie equivale casi a arrasar toda la ciudad de Berna (Suiza).

Un año antes, entre el 3 y el 18 de agosto de 2025, España vivió una ola de calor de 16 días, con temperaturas de hasta 6 °C por encima de lo normal y los diez días consecutivos más cálidos registrados desde al menos 1950, según la AEMET. En esas dos semanas se produjeron cinco de los dieciséis incendios de más de 20.000 ha de toda la serie histórica.

Son dos caras del mismo fenómeno. Empecemos por lo básico.¿Preparad@?

¿Cómo arde un bosque? Parece tonta la pregunta, ¿no? Pues no!!

Según por dónde avanza el fuego, los técnicos distinguen tres tipos de incendio:

De subsuelo. Arde la materia orgánica bajo la superficie (raíces, turba, hojarasca compactada). Avanza despacio, casi sin llama, durante días.

De superficie. Quema el matorral, la hierba y la hojarasca. Es el más habitual y, con condiciones moderadas, el más fácil de controlar.

De copas. El fuego sube por el matorral (que hace de «escalera») hasta las copas de los árboles y salta de una a otra. Es el más rápido e intenso, y lanza pavesas que abren focos nuevos por delante del frente.

Lo que hace que un fuego de superficie acabe en las copas depende sobre todo de tres cosas: el combustible (cuánto hay y si es continuo), la topografía (las pendientes y los barrancos aceleran el fuego) y la meteorología. Los bomberos usan una referencia sencilla, la «regla del 30»: temperatura por encima de 30 °C, humedad relativa por debajo del 30% y viento de más de 30 km/h. No es un índice oficial, pero cuando se cumplen las tres el fuego deja de comportarse de forma previsible.

De la primera a la sexta generación

Marc Castellnou, analista de incendios de los Bombers de la Generalitat de Catalunya, propuso hace años una clasificación de los incendios por «generaciones». Cada una responde a un cambio del paisaje:

Primera generación. Incendios en herbazales y matorrales de campos recién abandonados, con intensidad media.

Segunda. Los mismos paisajes, pero con más combustible acumulado: más intensos y más rápidos.

Tercera. El fuego ya corre por las copas de bosques homogéneos y continuos (monocultivos forestales mal gestionados, pinares densos, etc) y lanza focos secundarios a distancia.

Cuarta. El fuego entra en urbanizaciones y jardines. La prioridad pasa a ser proteger a las personas, no el bosque.

Quinta. Varios grandes incendios simultáneos que desbordan los medios disponibles. De aquí sale la palabra «megaincendio».

Sexta. Incendios capaces de modificar la atmósfera que los rodea. La columna de humo y calor sube hasta formar nubes de tormenta propias (pirocumulonimbos), con rachas de viento erráticas y rayos que abren nuevos focos.

Las generaciones no se sustituyen, se suman. Y la sexta tiene una característica que lo cambia todo: es imposible de apagar mientras dura su fase más intensa. Solo queda proteger lo que se pueda y esperar a que cambien las condiciones.A salir corriendo vamos…

¿En cuál estamos?

En la sexta. Y, con frecuencia, combinada con la cuarta y la quinta. Agosto de 2025 fue un ejemplo de quinta generación (una treintena de grandes incendios declarados entre el 8 y el 14 de agosto, la mayoría en el noroeste) con episodios de sexta. Los Gallardos fue un ejemplo de cuarta generación, en una interfaz urbano-forestal llena de viviendas dispersas.

Por lo tanto, la pregunta ya no es solo si tenemos medios para apagar, sino qué paisaje encontrará el fuego cuando llegue.

¿Qué deja un incendio a su paso?

CO₂ y aire. Según el servicio Copernicus de vigilancia atmosférica (CAMS), en 2025 España registró sus mayores emisiones por incendios desde que empezó la serie, en 2003, y pasó de estar por debajo de la media a batir el récord en apenas una semana. En el conjunto de la UE y el Reino Unido, los incendios de 2025 emitieron casi 13 millones de toneladas de carbono (unos 48 millones de toneladas de CO₂, un cálculo aproximado nuestro). El humo también llevó las partículas finas (PM2,5) muy por encima de lo que recomienda la OMS.

Ese carbono tardó décadas en acumularse en la madera y el suelo. El fuego lo devuelve a la atmósfera en horas. Se podría decir que esos sumideros de carbono que son los bosques, de repente liberan tonelades de carbono a la atmósfera en forma de CO2 (su forma más estable). Tantos años de acumular carbono en forma de ramas, raíces, hojas, etc…se esfuman (nunca mejor dicho en poco tiempo).

Fauna. En un incendio intenso solo sobreviven los animales que pueden huir (grandes mamíferos, aves) o los que viven bien enterrados, como las hormigas. Así lo documentó el instituto suizo WSL en el incendio de Leuk (2003). Anfibios, reptiles, caracoles, insectos y nidadas se pierden en buena parte. Lo curioso es lo que viene después: en Leuk, a los pocos años, había más especies de plantas e invertebrados en la zona quemada que en el bosque vecino intacto. Llegan especies de espacios abiertos y faltan las forestales, que tardarán décadas en volver. Es decir, se produce un cambio de biodiversidad, cuyo balance depende de lo que había antes y de lo que se pueda recuperar.

Suelo. Aquí conviene deshacer un tópico. El fuego no acidifica el suelo, sino que lo alcaliniza: la ceniza libera bases y nutrientes, y en Leuk el pH de la capa superficial subió entre 1 y 1,5 unidades (efecto que dura poco). Lo que sí se pierde es la capa de materia orgánica, la más fértil. Además, el calor puede volver el suelo repelente al agua (hidrofóbico), de modo que la lluvia escurre en lugar de infiltrarse. Como explica Sara Marañón, investigadora del CREAF, si después del fuego llegan lluvias intensas el agua arrastra precisamente esa capa superficial. En Portugal, un estudio de Shakesby y su equipo midió pérdidas de suelo unas cien veces mayores en zonas recién quemadas que en zonas quemadas años antes.

Agua. Esa ceniza y ese suelo acaban en ríos y embalses. Enturbian el agua y encarecen la potabilización (un monte quemado en cabecera de cuenca es también un problema de abastecimiento).

Y todo esto, ?cuánto tarda en recuperarse?

Depende sobre todo de las especies. El pino carrasco (Pinus halepensis) guarda semillas en piñas que se abren con el calor, y el Parque Nacional de las Calanques calcula que un pinar suele recuperar su aspecto anterior en unos 20 años. Los encinares y robledales rebrotan de cepa en dos o tres años, pero recuperar un bosque maduro de sombra lleva varias generaciones. En cambio, especies como el pino laricio (Pinus nigra) no tienen esa estrategia: según trabajos del CREAF sobre el gran incendio de 1994 en el Bages y el Berguedà, entre el 77 y el 93% de las parcelas dominadas por pino laricio o pino silvestre se transformarían en robledales, encinares o matorral.

Y si pensamos en un bosque de verdad viejo, las escalas son otras. El botánico Francis Hallé estimaba unos 800 años para que un bosque secundario de Europa occidental vuelva a ser un bosque primario.

Lo que viene

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) calcula que los incendios extremos aumentarán en el mundo hasta un 14% en 2030, un 30% en 2050 y un 50% en 2100, incluso en regiones que hasta ahora apenas ardían (como Europa central). Los dos últimos agostos han sido los más cálidos de la serie en España. Y el WSL ya advertía en 2010 que, con más sequías en primavera, los bosques quemados tardarán más en regenerarse, porque la ventana para que germinen las semillas es de apenas uno o dos años tras el fuego.

El mismo informe del PNUMA propone una fórmula que nos parece de sentido común: dedicar dos tercios del gasto a planificar, prevenir, prepararse y recuperar, y un tercio a la extinción. Hoy, en España, la proporción es casi la inversa.

Lo que nos lleva a la pregunta del próxmo post que estoy preparando: cuando el fuego ya ha pasado, ¿qué hacemos? ¿Dejamos que el bosque se regenere solo, intervenimos, o algo intermedio?

Referencias

  • Euronews (2026). Muere una de las heridas ingresadas tras el incendio de Los Gallardos. Enlace
  • Maldita.es (2026). Desinformaciones y contexto del incendio de Los Gallardos (Almería). Enlace
  • AEMET (2025). Resumen climatológico de agosto de 2025. Enlace
  • MITECO (2025). Los dos últimos agostos han sido los más cálidos de la serie histórica. Enlace
  • MITECO, ADCIF (2026). Los incendios forestales en España. Avance informativo 2025. Enlace
  • BBVA (s. f.). Incendios forestales de sexta generación: qué son y cómo se pueden prevenir (clasificación de Marc Castellnou). Enlace
  • Xataka. La regla del 30-30-30. Enlace
  • Copernicus Atmosphere Monitoring Service (2025). Iberian Peninsula fires spark highest emissions for Spain since at least 2003. Enlace
  • Copernicus Climate Change Service (2026). European State of the Climate 2025: Wildfires. Enlace
  • Wohlgemuth, T. et al. (2010). Leben mit Waldbrand. Merkblatt für die Praxis 46. WSL, Birmensdorf. Enlace
  • Shakesby, R.A. (2011). Post-wildfire soil erosion in the Mediterranean: review and future research directions. Earth-Science Reviews, 105: 71-100. DOI
  • Shakesby, R.A. et al. (1993). Estudio sobre la erosión del suelo tras incendios en el centro de Portugal. International Journal of Wildland Fire, 3(2): 95. Enlace
  • 3Cat (2025). Les pluges torrencials augmenten l’erosió del sòl als boscos cremats (declaraciones de Sara Marañón, CREAF). Enlace
  • Parc national des Calanques. Faut-il couper les arbres brûlés et planter après l’incendie ? Enlace
  • Habrouk, A. (2002). Regeneración natural y restauración de la zona afectada por el gran incendio del Bages y Berguedà de 1994. Tesis doctoral, UAB-CREAF. Enlace
  • Futura Sciences. Entretien avec le botaniste Francis Hallé, qui milite pour une forêt primaire en Europe de l’Ouest. Enlace
  • UNEP (2022). Spreading like Wildfire: The Rising Threat of Extraordinary Landscape Fires. Resumen del Met Office. Enlace