Malas hierbas

Desde 2016 trabajo con personas en riesgo de exclusión y personas en exclusión social en ASSIS. Mi trabajo consiste en formarlas o capacitarlas para que puedan aprender un oficio relacionado con la jardinería y la horticultura. Este trabajo lo realizo con la ayuda de muchos voluntarios que destinan su tiempo libre en colaborar conmigo y con los técnicos del centro para que en el menor tiempo posible se puedan recuperar a personas que han visto truncada su vida «normal» y de repente se ven sin recursos ni vivienda en el mejor de los casos. Por lo tanto nuestro objetivo consiste en quedarnos sin trabajo, de forma que haya una transferencia efectiva del factor trabajo dentro de la sociedad. Lamentablemente esta situación parece más una quimera (nunca se ha dado que haya 0% de paro ni 0% de desigualdad en ninguna sociedad libre políticamente organizada) que una realidad.

Dicho esto, mi trabajo, como decía, consiste en transferir conocimiento. No tengo formación técnica en el ámbito social salvo varios años trabajando con personas con discapacidad intelectual mientras estudiaba la carrera.

Para realizar esta transmisión de conocimiento me centro en el uso de lo de que dispongo, de lo que conozco y de sacar el máximo provecho a los espacios, de las herramientas, de la vegetación existente y de las habilidades que tienen l@s alumn@s.

Uno de los aspectos que trabajo mucho es el de conseguir que mis alumn@s sean conscientes que estan trabajando continuamente con elementos vivos que bien gestionados les podemos sacar un provecho enorme. Este es el caso de las malas hierbas que en AssisVerd hemos decidido potenciar y valorarlas como lo que son: plantas tan normales como lo puedan ser las plantas con más usadas en jardinería o con más recursos para crecer.

Porque, ¿qué son las malas hierbas? Las primeras definiciones de mala hierba siempre hacen referencia a toda planta que causa pérdidas económicas o daños ecológicos, crea problemas de salud a seres humanos o animales o simplemente está creciendo en un lugar que no le es propio. Todas estas apreciaciones pueden afectar tanto a hierbas silvestres como a aquellas especies que se cultivan por su belleza. Es decir, una orquídea o un rosal (por poner ejemplos fáciles de identificar) en un campo de cebada, si nos acogemos a la definición anteriormente citada pueden ser interpretadas como malas hierbas. Entonces, ¿Cuál es el problema que planteo? Mi hipótesis es que o todas las plantas ni son malas hierbas o buenas hierbas. Son plantas que bien gestionadas y bien ubicadas pueden crear bellos paisajes. La apreciación mala o buena sólo es un elemento que utilizamos para separar, discernir, calificar, crear jerarquías o clases.

Las llamadas malas hierbas son plantas que crecen donde los vectores (aire, animales, labores del campo, etc.) les llevan. Hay plantas que tienen la suerte de caer en jardines bien cuidados, en jardines-cuna con jardiner@s que se preocupan por sus necesidades y hay disponibilidad de espacio, nutrientes, agua, las podan, les ofrecen tratamientos fitosanitarios, etc. En cambio hay otras plantas que tienen la mala suerte de nacer y crecer en espacios donde la disponibilidad de espacio y recursos para crecer y desarrollarse es menor. Hay malas hierbas que crecen y viven por años en esquinas de calles, en medio de aceras donde aguantan de forma indómita, erectas, nobles, luchando por sobrevivir en un espacio que les ha sido asignado por (mala)suerte o por (des)gracia. Otras germinan en espacios abandonados, en márgenes de carreteras, parcelas pendientes de urbanizar o parques con un bajo mantenimiento, que con el tiempo llegan a tener identidad propia sin que nadie las haya tenido en cuenta. Son las plantas que permiten crear jardines en movimiento y forman parte de un tercer paisaje que nos rodea mucho más de lo que pensamos pero que tiene una importancia vital para la biodiversidad y nuestra salud.

Son estas plantas concretamente las que nos importan. Da igual que estén en una esquina de una calle, abandonadas a su suerte, en una parcela abandonada, creciendo entre muebles abandonados. Son plantas que merecen su oportunidad. Por esta razón les dedicamos tiempo y esfuerzo. Todas las plantas merecen su espacio y nuestro apoyo para que formen parte de este jardin planetario que llamamos Tierra. Y además porque en cierta forma todos somos malas hierbas.

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imagen malas hierbas_guillemlacoma.com

iamgen cabecera_«wildflowers» by duckpondevans is licensed under CC BY-NC-ND 3.0

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